Dulce verano

Estos días de vacaciones han sido como un bálsamo. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien, tan llena de fuerza y tan viva. Un viaje con unos amigos por aquí cerquita, en España, y otro con mi pareja al otro lado del Atlántico me han hecho volar con mis propias alas, volver a ser la persona que era antes, capaz de disfrutar de cada momento feliz, de cada instante de belleza que tengo la fortuna de vivir...
Las piezas están encajando. Cada vez hay menos grietas en mi camino, y más ilusiones por delante. Espero que todo esto no sea un espejismo veraniego que se disipe cuando caigan las hojas en otoño. Quiero seguir sintiendo esta paz y esta alegría más allá de las próximas semanas, quiero hacer desaparecer de una vez y para siempre las dudas que me atormentaban, que ahora parecen tan lejanas...
Ilusión, sentía que no la recuperaría nunca. Qué verdad es la que dice que el tiempo lo acaba curando todo. Sólo hace falta esperar un poco, y no dejar de luchar nunca por ser feliz. Porque nos lo merecemos.

Brenda dijo
Hola, sabes, tu historia y la mía son tan parecidas, que al leer tus líneas siento como si yo misma lo hiciera. Me ha costado trabajo irme desprendiendo de todo aquello que me tenía envuelta en un mar de confusión, pero al final, me queda ese sabor agradable en la boca de haber recuperado lo que había estado dejando perder.
22 Agosto 2006 | 06:36